Cuando Sea Grande Yo Quiero Ser
Por Diana Gamboa
Hubo un tiempo en que la infancia era un espacio sagrado. Los niños soñaban con ser astronautas, maestros, médicos, artistas o deportistas. Jugaban a imaginar el futuro sin la presión de definir quiénes eran antes de haber tenido la oportunidad de descubrirse a sí mismos. La niñez era un período para crecer, aprender y desarrollarse poco a poco.
Hoy, sin embargo, muchos padres observan con preocupación cómo los debates ideológicos han llegado a las escuelas, a las redes sociales y a los espacios destinados a los más pequeños. Entre ellos, uno de los más controvertidos es el relacionado con la identidad de género y las teorías que sostienen que el sexo biológico y la identidad personal pueden ser conceptos separados.
Quienes expresan preocupación sobre este tema argumentan que los niños se encuentran en una etapa de desarrollo emocional y psicológico en la que todavía están formando su personalidad. Desde esta perspectiva, introducir conceptos complejos sobre identidad de género a edades tempranas podría generar confusión en algunos menores que aún están explorando quiénes son y cómo encajan en el mundo.
La infancia debería ser un tiempo para jugar, aprender valores, desarrollar habilidades y fortalecer la relación con la familia. Muchos padres consideran que los niños no deberían cargar con debates políticos o ideológicos que incluso los adultos encuentran difíciles de comprender y discutir.
Los defensores de esta postura sostienen que existe una creciente tendencia a interpretar comportamientos infantiles normales —como que una niña prefiera deportes tradicionalmente asociados a los niños o que un niño disfrute actividades consideradas femeninas— como posibles señales de una identidad de género diferente. Para ellos, esto corre el riesgo de convertir la diversidad natural de la personalidad infantil en etiquetas prematuras.
La pérdida de la infancia no ocurre únicamente por este debate. También se manifiesta en la hiperconexión digital, en la exposición temprana a contenidos para adultos y en una cultura que parece exigir a los niños tomar decisiones cada vez más complejas a edades más tempranas. En medio de estos cambios, muchos padres se preguntan si la sociedad está permitiendo que los niños simplemente sean niños.
Es importante reconocer que este tema genera opiniones diversas y profundamente sentidas. Mientras algunos consideran que hablar de identidad de género ayuda a proteger y apoyar a menores que experimentan disforia o cuestionamientos sobre su identidad, otros creen que la prioridad debe ser preservar la inocencia infantil y permitir que los niños maduren sin presiones ideológicas.
Más allá de las diferencias, existe un punto en común: todos queremos que los niños crezcan sanos, seguros y amados. La pregunta que debemos hacernos es si las decisiones que tomamos como sociedad están realmente protegiendo su bienestar o si, sin darnos cuenta, estamos acelerando el final de una etapa que debería estar llena de descubrimiento, imaginación y libertad.
Cuando seas grande, yo quiero ser aquello que tú decidas libremente. Pero antes de llegar allí, mereces el derecho de disfrutar plenamente tu infancia.
