Therian: cuando algunos jóvenes comienzan a creer que son animales y el debate sobre salud mental crece en el mundo
Por Diana E Gamboa
En los últimos años, internet ha dado origen a fenómenos sociales que hace apenas una década parecían imposibles. Uno de los más polémicos es el crecimiento de comunidades therian, personas que afirman sentir una conexión profunda con animales o identificarse parcialmente con ellos a nivel emocional, espiritual o psicológico.
Para algunos, esto es simplemente una forma de expresión personal. Para otros, representa una señal preocupante de la crisis de identidad y salud mental que afecta a muchos jóvenes en la era digital.
El fenómeno ha explotado principalmente en plataformas como TikTok, YouTube y foros de internet, donde adolescentes comparten videos usando máscaras de animales, comportamientos inspirados en especies salvajes y relatos sobre sentirse “más conectados” con lobos, gatos, zorros u otros animales que con la sociedad humana.
Aunque muchas personas dentro de estas comunidades reconocen claramente que son humanas desde el punto de vista biológico, el debate comienza cuando ciertos casos parecen cruzar la línea entre imaginación, identidad simbólica y desconexión psicológica de la realidad.
Especialistas en salud mental señalan que la adolescencia es una etapa vulnerable donde los jóvenes buscan identidad, pertenencia y aceptación. En una generación marcada por ansiedad, aislamiento social y consumo extremo de redes sociales, algunos expertos creen que fenómenos como el movimiento therian pueden crecer porque ofrecen comunidad y sentido de identidad a personas emocionalmente confundidas o solitarias.
Las redes sociales han multiplicado este fenómeno de manera explosiva. Algoritmos digitales premian contenido extraño, emocional o polémico porque genera visitas y viralidad. Como resultado, muchos adolescentes terminan entrando en comunidades donde ciertas conductas son constantemente reforzadas y normalizadas.
Los críticos del fenómeno consideran preocupante que algunos jóvenes estén escapando de problemas reales refugiándose en identidades fantasiosas. Según esta postura, cuando una persona comienza a rechazar completamente su identidad humana o vive desconectada de la realidad cotidiana, podrían existir problemas emocionales o psicológicos más profundos que necesitan atención profesional.
También existe preocupación sobre cómo internet influye en menores que todavía están formando su personalidad. Padres y educadores temen que algunos adolescentes vulnerables puedan confundir juegos simbólicos o expresiones creativas con realidades psicológicas más complejas.
Sin embargo, otros defienden que la mayoría de las personas therian simplemente participan en una subcultura de internet similar a otros movimientos alternativos o comunidades de cosplay. Argumentan que sentirse identificado emocionalmente con un animal no significa automáticamente tener una enfermedad mental.
La discusión revela un problema mucho más grande que una simple tendencia viral: la profunda crisis de identidad que muchos jóvenes están viviendo en la actualidad.
Nunca antes una generación había estado tan conectada digitalmente y, al mismo tiempo, tan desconectada emocionalmente. Muchos adolescentes pasan más tiempo construyendo identidades online que desarrollando relaciones reales, autoestima sólida o propósito personal fuera de internet.
En ese vacío emocional, las comunidades digitales pueden convertirse en refugios poderosos.
El verdadero desafío quizás no sea solamente el fenómeno therian, sino entender por qué tantos jóvenes modernos sienten la necesidad de escapar de sí mismos para encontrar sentido de pertenencia.
Porque detrás de máscaras, etiquetas e identidades virales, existe una generación buscando algo mucho más profundo: aceptación, identidad y conexión humana real.
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