¿Qué harías si pudieras devolver el tiempo?
Por Diana Gamboa
Hay preguntas que no se responden con la mente. Se responden con el corazón. Y esta es una de ellas porque en algún momento de la vida, todos hemos pensado lo mismo en silencio: “Si pudiera volver atrás… haría las cosas diferente.”
No siempre duele lo que hicimos. A veces duele más lo que no hicimos. Las palabras que no dijimos, los abrazos que evitamos, los mensajes que nunca enviamos, las disculpas que se quedaron atrapadas en el orgullo, etc.
El tiempo no grita cuando se va. Solo un día te das cuenta de que ya no está.
La mente tiene una forma cruel de jugar con nosotros. Nos muestra escenas del pasado como si pudiéramos entrar otra vez en ellas. Repetimos conversaciones. Imaginamos finales distintos. Cambiamos decisiones en nuestra cabeza una y otra vez. Pero la vida real no tiene botón de regreso. Solo tiene consecuencias.
Si pudieras devolver el tiempo, probablemente no querrías grandes cosas. Solo momentos simples:una conversación más, una risa más, una despedida mejor.
Pero la vida no avisa cuándo algo será la última vez y por eso, muchas veces valoramos tarde lo que antes teníamos.
Hay una forma de dolor que llega después de entender, después de crecer, después de perder y después de cambiar. Es el momento en que te das cuenta de todo lo que podrías haber hecho mejor… si hubieras sabido antes lo que sabes ahora. Pero nadie sabe antes. Todos aprendemos después.
El tiempo no espera. No repite oportunidades. No guarda pausas. Las personas cambian. Las etapas se cierran. Los caminos se separan. Y lo único que queda es la memoria de lo que fue.
Aunque no podemos devolver el tiempo, sí podemos hacer algo con el presente. Podemos llamar, podemos pedir perdón, podemos abrazar hoy, podemos decir “te quiero” sin esperar una ocasión especial. Porque lo único que realmente nos pertenece no es el pasado, es este momento.
Si hoy te haces esta pregunta…
“¿Qué haría si pudiera devolver el tiempo?” Tal vez la respuesta no sea vivir en el pasado. Tal vez sea empezar a vivir mejor el presente antes de que también se convierta en un recuerdo.