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Los Angeles no son como los pintan

A través de la historia hemos escuchado hablar de ángeles.  Nos dicen que son hermosos, que es un privilegio entrar en contacto con ellos, que tienen un brillo espectacular y que te transmiten una paz que sólo  la puedes experimentar cuando has tenido experiencias cruzando el portal de la vida y conectándote al lumbral espiritual.  Es decir, cuando abandonas tu cuerpo y entras a la vida celestial, es el momento para estar con ellos.

Dicen los que han experimentado esta vivencia y han tenido una nueva oportunidad para contarlo que su canto es mágico e hipnotizador.  Que no tienes como describir ese sentimiento de tranquilidad que sientes cuando entras en contacto con ellos.  Algo indescriptible.

Sabemos que los ángeles son seres de luz enviados para protegernos.  Pero en la tierra a diario podemos encontrar la otra clase de ángeles,  los ángeles  terrestiales cuya misión es ayudarnos en el momento que más lo necesitamos y que menos lo esperábamos.  Estos ángeles los encontramos de diferentes edades, sexo, raza e incluso hasta en forma de animal.  Lamentablemente nunca le ponemos atención cuando nos ocurre algo extraño con un personaje que nunca habiamos visto en nuestra vida.  Sólo decimos cuando algo bueno o inexplicable nos pasa que fue un buen samaritano que nos ayudo, que suerte la que tuve o que afortunado haberme encontrado con tal persona.  Pero en realidad ellos son ángeles con una misión en su vida, cruzarse en el camino de la persona que lo necesita.

Hay ángeles en todas partes esperando hacer su trabajo o me vas a decir si en alguna ocasión no te has encontrado con un extraño que te ayudo o incluso que te salvó la vida.  Pues permíteme decirte que ese fue un ángel.  Ellos se nos presentan de la forma más común e insólita  a diario.  Por ejemplo cuando sales de casa y vas manejando por la carretera, se te poncha una llanta y no hay nadie para ayudarte, pero de repente de la nada aparece un hombre corriendo en tu ayuda, salta los carriles de la autopista apareciendo no sabes de dónde, te cambia la llanta y desaparece.

Cuando no tienes en tus bolsillos ni una sola moneda y has pasado hambre todo el día, de pronto alguien te invita un sándwich y una soda sin ninguna explicación. O estás buscando trabajo y llegas a un sitio, conoces a alguien y te contratan sin pensarlo dos veces.  Cuando no tienes para transportarte y necesitas dinero, vas caminando en plena lluvia, adelante de ti va alguién que arroja algo y miras al suelo y encuentras exactamente la cantidad de dinero que necesitabas para pagar tu bus. O cuando vas distraído y vas a pasar la calle y alguien te detiene porque un carro casi te atropella. Cuando viajas y llegas a otro país, estás en la estación del tren y no sabes para qué lado tomar ni a dónde ir, esperas por largas horas hasta que llega la noche, la angustia y el desespero te invade, queda vacia la estación y aparece una misteriosa mujer vestida de negro, te observa y tú sientes la necesidad de seguirla porque ya no tienes otra salida, casualmente camina por varios minutos y te conduce a un hostal.  O por ejemplo cuando estas tan desilusionado de la vida, deprimido y con tu autoestima por el piso, esperando una respuesta a algo que sólo tú sabes y llega una persona conocida o desconocida y te responde, ya sea en un mensaje privado que te envie o en la calle, en la parada del bus, en el supermercado.  Sólo te quedas sorprendido pero sabes que eso era lo que estabas esperando, una respuesta.

Casos como estos y muchos más a diario suceden.  Personas que de la nada aparecen para ayudarnos, milagros que no tienen explicación, simplemente  nosotros decimos fue un momento de buena suerte, pero en realidad no lo fue, fue el ángel humano que te enviaron para que te rescatara y te sacará del apuro.

También están los casos de las personas solas que están en depresión, donde la vida no les importa para nada, sólo piensan  en suicidarse y se les cruza un gato, un perro o un caballo en su vida quien les cambia esos pensamientos negativos y les devuelven las ganas de vivir.  Los llena de amor y les devuelve la esperanza y la confianza perdida.  Pues muchas veces los ignoramos pero esos son los angeles de cuatro patas.

Así que no es necesario esperar a ver angeles hermosos con alas y luz celestial.  Ellos están en todas partes y los puedes encontrar de la forma que menos lo piensas.  No estamos sólos, siempre hay alguién cuya misión es cuidarnos y protegernos en el momento que menos lo esperamos. Incluso puede ser tu misión ayudar a alguien más en el momento que menos lo pensabas.  Sólo tienes que estar alerta, porque recuerda, milagros y ángeles si existen, suceden y se ven a diario.

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